Silencio en la Sala.

Vela por mí

Sobre un cuenco de acero oxidado
posaba una vertical lacrimosa sin color,
de la cima caían gotas y deslizando
crean salientes de ramas hechas de dolor.

Forman como cicatrices en una espalda
de un tormento eterno que roza la razón,
esculpiendo formas clavadas de espadas
como un árbol atravesado sin corazón.

Una copa danza constante de baladas crudas,
ajetreada en el viento frío sin dirección ni sentido,
iluminando la estructura sostenida en las dudas
creadas por el calor de su interior sostenido.

Pues sin saber guía desde la cima su propio exilio
quemando sus sostenes como prendas de vestir,
transformando sus cimientos en humo y delirios
pues de noche vela por la idea de ser feliz.