Silencio en la Sala.

Lo unido en pena.

Cordillera nevada sobre un fondo de robles negros.
Picos blancos encajados en los valles de su gemela,
el sol refleja luz: en las cimas y las faldas con vuelos. 
Un resplandor da altura e ilumina con vida.

Las vistas panorámicas del valle
ilusionan como intimidan.
El valor florece junto al rio; los pájaros cantan roncos.
Se respira esperanza avinagrada:
césped húmedo y rocas quemadas.

Hay agujeros, tanto de gusanos como de perros escapistas,
llenos de espinas de rosas que transitaron para huir lejos,
rastros de verdad y agradecimiento, cristales rotos.

Las grietas húmedas goteantes,
causan un sonido rítmico,
como un gotero de paciencia.

En el cielo, aspas ruidosas,
vertiginoso torbellino de motores,
humo de indiferencia; y una foto.

Los turistas lo llaman: 'El valle de la sonrisa'
por como se abraza su naturaleza.